“BALONCESTO y QUIJOTES: SIGAMOS LA AVENTURA…”

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Hoy queremos rescatar este artículo de un padre del club que por allá por 2005 escribía estas líneas en la revista final de temporada. Queremos rescatarlos para hacer nuestro particular homenaje a Cervantes y al Quijote en el año cervantino de nuestro municipio, pero sobre todo queremos traerlo a este 2017 como una fuente de motivación ante “los gigantes” o “molinos de viento” que nos acechan a veces en nuestro club a muchos sectores y entorno que no ven, no aprecian o no quieren reconocer una labor “quijotesca” en pro de muchos niños y de nuestra gran afición: el baloncesto. Vaya aquí nuestro especial homenaje, nuestro recuerdo pero también nuestra fuerza y ánimos para seguir escribiendo la historia aventura a aventura.

EN UN LUGAR DEL CONDADO……

En un lugar del Condado, cuyo nombre pasean a lo largo de  toda nuestra provincia, no hace mucho tiempo, justo hace once temporadas, viven unos hidalgos caballeros que balón en mano y con chándal por vestidura, durante tardes y fines de semana abandonan sus haciendas y quehaceres cotidianos, para montar en su respectivos rocinantes a motor y llevar a notables personajillos en busca de nobles aventuras deportivas. Al mismo tiempo otros hidalgos caballeros, desde sus despachos administrativos, miden sus armas constantemente con mercaderes enmascarados para facilitar la loable labor de los anteriores, consiguiendo una buena organización, gestionando lo poco que hay e intentando que ese poco sea más abundante cada año. Ambos grupos son por igual merecedores de reconocimiento.

Todos ellos no podrían recorrer las inmensas llanuras condales, serranas o costeras si no fuesen acompañados por interesados escuderos, escuderos no buscadores de ínsulas ni cargos de gobernador, sólo buscadores del beneficio que pueda aportar el deporte a todo infante o adolescente que por su propio deseo decide la práctica de una actividad lúdica, competitiva, voluntaria y que nunca debe venir impuesta por mayores o técnicos.

El deporte educa la vida, empuja al aprendizaje del niño, forma su carácter, ayuda a reducir su agresividad, mejora su autoestima, fomenta en la persona que se está formando valores como la lealtad, la constancia, el espíritu de sacrificio, ayuda a su integración en grupos y a enfrentarse a los demás.

Por favor, no privemos a nuestros hijos del deporte, colaboremos con los quijotes que dedican su tiempo a entrenarlos, seguro que siempre se puede encontrar otras soluciones a problemas como la falta de tiempo, no repitamos más veces frases como “es que es lo que más le gusta”, “le doy donde más le duele”. Cuando castigamos a los niños sin deporte nos estamos auto castigando en nuestra labor formativa, les estamos privando de los valores que el deporte les aporta, seguro que hay otras soluciones, sólo hay que buscarlas.

Nuestros hijos necesitan formarse tanto física como psicológicamente, y en eso nos ayuda bastante el deporte, ayudemos nosotros a que puedan realizar su práctica deportiva favorita, acompañémosles, que noten que su actividad interesa a las personas que más cerca están de ellos, seamos testigos de sus hazañas, vivamos sus alegrías, consolemos sus derrotas, colaboremos con el club, observemos su maduración, al final seremos gobernadores de ínsulas con grandes tesoros, habremos triunfado en nuestra labor de padres.

Y para el final el agradecimiento a los Quijotes, sin ellos no habrían historias que contar, sin ellos no sería posible una práctica deportiva segura que físicamente cuide a los niños y que los forme en valores como la unión, el respeto y la amistad. Gracias por las horas de preparación de entrenamientos, gracias por enseñarlos a querer a vuestra “Dulcinea”, gracias por vuestro interés y esfuerzo, gracias por vuestras explicaciones, gracias por aguantarnos y perdón por la ceguera que a veces produce la paternidad/maternidad.

Jose Mª Duque

“Un sancho”

 

 

 

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